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domingo, 12 de enero de 2014

Otro año mas, visita a Ruta Jacobea

Manteniendo la tradición de inicio de año, repetimos visita en el restaurante de Lavacolla. Siguen presentando una carta extensa con platos centrados en el producto gallego. Lo que he venido notando en las últimas visitas ea una disminución en las raciones de platos como las ensaladas, y un resultado dispar entre unos y otros platos. Creo que los pescados están pasados de cocción, independientemente del modo de elaboración, y sin embargo los guisos tienen muy buen resultado, como es el caso de los fideos con almejas.
Caso aparte son los postres, con buena relación calidad-precio, y propuestas modernizadas, como la crema de arroz con leche rebozada, presentada con helado y frutos del bosque.


sábado, 1 de enero de 2011

Primero de año en Ruta Xacobea

Como viene siendo habitual comimos el primero de año en el restaurante Ruta Jacobea, en Lavacolla (Santiago)

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El amplio comedor, con mesas circulares para comidas de varias personas resulta m,uy agradable y permite mantener una conversación con comodidad. En nuestro caso resulta especialmente interesante ya que disponen de trona para los pequeños, y así no tenemos que colocar la trona portátil. Nada más llegar pedimos la ración de croquetas con patata paja que tanto le gusta a Antía, y elloscomienzan con un aperitivo de queso gallego. Después pedimos para compartir dos revueltos de gambas y jamón y unas tostas de lavacolla (anchoas) De segundo yo escogí el magret de pato, diciéndole claramente al camarero que lo quería muy poco hecho, y ahí llegó el problema:
Precioso plato pero el magret "maltratado" por una cocción excesiva. El resto de los platos bastante mejor, como en otras ocasiones: muy buena la liebre con habas al vino tinto, bien la lubina a la espalda, y más que correctas las brochetas de pulpo y langostinos:
En cuanto a los postres, sencillos pero con gran sabor los sorbetes de limón y mandarina, pero decepcionante el brownie de chocolate con crema de chocolate, acompañado con una bola de nata montada que estropeaba el sabor del chocolate, y con un brownie excesivamente cocinado.
La comida estuvo regada por un Azpilicueta reserva del 2005, con un buen servicio de mesa y a un precio contenido final de 35€ por persona. Lástima los errores cometidos en algun o de los platos. La próxima vez volveré a los clásicos del restaurante, como la liebre con habas y el arroz con bogavante, que son dos platos excepcionales.