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miércoles, 5 de agosto de 2015

A nave de Vidan. Santiago

Nave industrial reconvertida en restaurante, con bar de entrada, mesas altas para tapeo y enorme sala.
No es el lugar apropiado para una cena romántica, la falta de decoración, las sillas incómodas y la sala tan abierta no lo hacen ideal, pero ofrece raciones abundantes a precios contenidos, aunque en esta primera visita nos ha dejado un sabor agridulce.
De primero compartimos una parrillada de verduras, bien resuelta pero sin ningún detalle que la destaque por encima de cualquier otra, hasta la presentación del plato resultaba insulsa.
De segundos tomamos el pulpo á grella, dos buenas patas, bien de punto y bueno de aliño y sazón, y el ollomol (besugo), que venía acompañado por patata cocida y ensalada (con demasiado vinagre de modena)
El besugo lo he tomado muchas veces mejor cocinado, incluso en casa me queda mejor resuelto. No quería organizar un espectáculo en el local y lo tomé, pero ni era del día ni estaba bien elaborado para cobrar 18€ por medio besiguito.
Los niños compartieron unas tostas de jamón, setas y queso, sabrosas y abundantes, y unos huevos rotos con jamon y chorizo, que les encantaron.
De postre unos canutillos de membrillo rellenos de crema de queso, muy buen postre, la crema muy rica, nada dulce, buen contraste.

También un coulant con helado de straciatella, un clásico, pero 6€ me parece demasiado para ese postre.
Al final pagamos 80€, un poco subido de precio, aunque las raciones sean abundantes.



domingo, 6 de diciembre de 2009

Restaurante Filigrana (Hotel Quinta da auga)

En Vidán, a 2 km de Santiago y dentro de la urbanización de Brandía tenemos el restaurante Filigrana, propiedad del Hotel-Spa Quinta da Agua. Precioso entorno y bonita decoración con muebles de anticuario en las diferentes estancias. EL restaurante consta de dos salas, una para no fumadores, con cómodas butacas y espacio más que suficiente. La carta completa se puede descargar de la web del hotel. En este caso sólo haré un breve comentario de los platos que tomamos hoy.
De aperitivo nos pusieron un mejillón escabechado, sin exceso de vinagre, que se agradece. De primeros escogimos los grelos gratinados al san simón sobre cachelos, un plato sabroso y abundante, pero que no tiene complicación especial. El otro segundo fue la empanada de berberechos. Venían en las conchas, cosa que hacía tiempo que no veía. Abstenerse los que eviteis la cebolla, pues la zaragallada era casi exclusivamente cebolla, y la masa de la empanada no resultaba especial. Pasable.

En cuanto a los segundos, Isabel e Inma se decantaron por el arroz caldoso de rape y almejas de Carril. Sabroso, abundante y de correcta presentación. Buena elaboración. Ernesto y yo por el bacalao al horno con brona, acompañado de patata y pasas. Buen lomo de bacalao, bien desalado y correcta elaboración, aunque puedo decir que me gusta más el toque que le dan en un bonito sitio de la ribera de Porto, con el huevo batido mezclado con la broa.

En cuanto a los postres debo decir que sólo Ernesto y yo llegamos a ellos. Él escogió el coulant, plato que no falla, y que estaba delicioso, y yo el crujiente de queso, que venía acompañado por una salsa de frutos rojos. No me disgustó, aunque creo que mejoraría con menor cantidad de frutos secos, y picados más menudos.

El vino fue un Viñas del Vero Merlot, decantado sin que se lo solicitásemos.

Resumiendo, no podemos pedir grandes alardes, elaboraciones especiales, pero la comida está bien, a un precio ajustado, y raciones abundantes.