martes, 16 de febrero de 2010

Restaurante Hotel Rua del Villar

En rúa do Vilar 8 encontramos este precioso hotel-restaurante, con una acogedora sala decorada con cuadros de artistas nacionales. Cocina semi-vista y servicio atento. En cuanto a la comida, los puntos de cocción irregulares en los paltos, como si necesitasen prestar más atención a lo que están haciendo. Como muestra un par de incidentes: les pedimos dos raciones de lomos de sardinas sobre pan de brona, después nos dicen que no queda ninguna y finalmente hay una ración. Un par de platos de la carta de los que no disponen, siendo un domingo y nos sentamos a la mesa a las 14h, los primeros en la sala.
En cuanto a los platos: las sardinas correctas, las croquetas de ibérico frías, tostadas por fuera pero la mayor parte frías en el interior, los mejillones en escabeche sin novedades, similares a los de lata de conservas.
En los segundos el entrecot de ternera que solicité vuelta y vuelta (siempre les digo que sólo lo quiero caliente, no hecho) pasado, además presentado con aspecto de filete, con grosor de 1 cm. Como acompañamiento las yemas de espárragos verdes y la salsa de pimientos rojos requerían algún hidrato. Las patatas fritas con huevos y chorizo de porco celta bien... salvo que el chorizo estaba carbonizado, por lo que podría ser cualquier otra cosa salvo chorizo. La carrillera de ternera correcta, y la merluza también (aunque esto no lo probé yo, así que lo comento de oídas)
Variedad de helados a los postres, con buena presentación y raciones abundantes, y bien logrados los sabores. El tiramisú interesante, buena elaboración.
En cuanto a la carta de vinos debo indicar que no tienen nada especial que reseñar, no toman ningún riesgo, así que se limitan casi exclusivamente a vinos gallegos, riojas y riberas.
Bien el pan, el café en su punto, salvo el descafeinado de Isabel (tibio)
El rpecio en torno a los 35-40€ por persona, con bodega.
Pero creo que no volveré en bastante tiempo, hay mucho y mejor en Santiago para comer por ese precio.

Restaurante la Oca (Vigo)

Por fin podemos visitar la Oca, que sólo abre de lunes a viernes a mediodía, en horario de "funcionarios" Es por eso que la visita tiene que ser un lunes, el de carnaval, para ser exactos.

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Sorprende que un local tan pequeño, con sólo seis mesas, presente una carta tan variada, con 6-7 entrantes, varios pescados y 6-7 carnes. Además en estos momentos tenían lamprea como especialidad. Como no conocíamos la comida del local salvo por las indicaciones de mi hermano (gracias Rober!) nos fuimos sin pensarlo al menú degustación sorpresa, que se sirve a toda la mesa. De primero nos sirvieron la ensalada con queso de cabra aliñada con vinagreta de frutos secos. Buen plato para comenzar, aunque ya se ha hecho un clásico entre los restaurantes de cualquier ciudad. Buena presentación y muy sabroso el aliño. De segundo plato nos sirvieron los garbanzos con setas del país. Bien que lo agradecimos, ya que el día estaba frío y la calefacción del local consta de un pequeño radiador de aceite, con lo que entrar en calor con una ensalada no funcionaba. En su punto de cocción, sabroso, bien sazonado. Y muy caliente. Después nos trajeron bacalao con salsa de setas y pasas. Deliciosa la salsa y perfectamente desalado el bacalao. Lástima de un poco más de temperatura el propio bacalao, ya que el centro del de Isabel venía casi frío. Un fallo bastante importante. Finalmente nos sirvieron la carrillera de ternera a la antigua, un clásico de cualquier restaurante, bien elaborado, acompañado de un sutil puré de patata y aceite de oliva virgen. Buen plato.
A los postres una combinación que me resultó deliciosa: sorbete de frutos rojos con sopa de maracuyá. Sencillamente impresionante. Merece la pena la visita por este plato. Venía acompañado por una torrija esponjosa y muy lograda.
El café servido tibio, de cafetera de émbolo, acompañado de una teja de pomelo rosa, muy interesante.
En cuanto a la carta de vinos, sólo un ligero vistazo para comprobar algunas marcas interesantes, fuera de lo más habitual, pero me tuve que conformar con un 3/8, ya que Isa en su estado no lo toma. El precio del vino algo inflado respecto a otros restaurantes de la categoría.
A mejorar el pan (aunque en Vigo es difícil encontrar buen pan) precocinado, el aperitivo (aceitunas aliñadas) y por supuesto el café. Si es en una cafetería no me tomaría ese café que nos sirvieron.
El precio del menú es de 35€ por persona, bodega, pan y café aparte. Y el pan un robo para lo que es, 1,5e por persona. Ls precios de los platos adecuados a las raciones que se veían.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Restaurante Filigrana (Hotel Quinta da auga)

En Vidán, a 2 km de Santiago y dentro de la urbanización de Brandía tenemos el restaurante Filigrana, propiedad del Hotel-Spa Quinta da Agua. Precioso entorno y bonita decoración con muebles de anticuario en las diferentes estancias. EL restaurante consta de dos salas, una para no fumadores, con cómodas butacas y espacio más que suficiente. La carta completa se puede descargar de la web del hotel. En este caso sólo haré un breve comentario de los platos que tomamos hoy.
De aperitivo nos pusieron un mejillón escabechado, sin exceso de vinagre, que se agradece. De primeros escogimos los grelos gratinados al san simón sobre cachelos, un plato sabroso y abundante, pero que no tiene complicación especial. El otro segundo fue la empanada de berberechos. Venían en las conchas, cosa que hacía tiempo que no veía. Abstenerse los que eviteis la cebolla, pues la zaragallada era casi exclusivamente cebolla, y la masa de la empanada no resultaba especial. Pasable.

En cuanto a los segundos, Isabel e Inma se decantaron por el arroz caldoso de rape y almejas de Carril. Sabroso, abundante y de correcta presentación. Buena elaboración. Ernesto y yo por el bacalao al horno con brona, acompañado de patata y pasas. Buen lomo de bacalao, bien desalado y correcta elaboración, aunque puedo decir que me gusta más el toque que le dan en un bonito sitio de la ribera de Porto, con el huevo batido mezclado con la broa.

En cuanto a los postres debo decir que sólo Ernesto y yo llegamos a ellos. Él escogió el coulant, plato que no falla, y que estaba delicioso, y yo el crujiente de queso, que venía acompañado por una salsa de frutos rojos. No me disgustó, aunque creo que mejoraría con menor cantidad de frutos secos, y picados más menudos.

El vino fue un Viñas del Vero Merlot, decantado sin que se lo solicitásemos.

Resumiendo, no podemos pedir grandes alardes, elaboraciones especiales, pero la comida está bien, a un precio ajustado, y raciones abundantes.

Restaurante Acio

El restaurante Acio comenzó siendo conocido por ocupar el lugar del Meia Pataca, y ahora es famoso en Santiago por sus éxitos en el concurso Santiago É-tapas. Su localización en la rúa Galeras (Galeras, 28, tfno: 981577003) lo hace accesible desde el casco antiguo andando. Sigue disponiendo de una amplia barra de entrada, manteniendo la del meson que había antes en el local, donde probar variadas tapas y vinos por copa bien escogidos. La sala es muy pequeña, apenas 6 mesas, con decoración sencilla y de corte moderno. Las vistas de la catedral desde el ventanal del fondo del local son muy interesantes.
La carta presenta una variedad de unos ocho entrantes, y cuatro pescados y cuatro carnes. En nuestro caso nos decicimos por un menú degustación de 35€ (bodega aparte) compuesto por aperitivo, 3 tapas, un pescado y una carne, a lo que se suman dos postres. El pan aceptable, sin especial empeño en destacar por él. De aperitivo nos sirvieron un ravioli de zamburiña con caviar, indicando claramente el tipo de cocina que Iago Castrillón hace. Las tapas-primeros fueron una sopa de ajoblanco tibio de castañas con membrillo, manzana y setas. Quizás con el día que hacía lo hubiera preferido caliente, tras un aperitivo frío, pero me pareció un ajoblanco con un toque muy especial, interesante. Después vino su versión de los callos de mar: algas, garbanzos, langostino aderezado con especias de callos. Bien logrados los sabores, un pelín duros los garbanzos para mi gusto, bien el contraste de sabores con setas y langostino. De tercera tapa tuvimos una tocineta de ibérico con crema de avellanas. Cada vez se ven más combinaciones de este estilo. Bien el punto de cocción de la tocineta, y realmente suave la crema, con su espuma. Un buen plato, pero para tomar en pequeñas cantidades.


El plato de pescado fue un lomo de salmonete sobre fideua de mejillones. Bien el punto del pescado, correctamente sazonado. La fideua de mejillones me decepcionó ligeramente, bajando quizás el nivel de los platos que habíamos disfrutado hasta entonces.
El plato de carne fue la presa ibérica con milhoja de patata a las tres mostazas. Sencilla elaboración pero muy acertada. Exquisita la carne y genial el acompañamiento de las mostazas. Normalmente estamos acostumbrados a acompañar la carne de cerdo con algo dulce, pero en este caso las mostazas conseguían ensalzarla más. Un acierto.

En cuanto a los tiempos en los platos puedo decir que estupendos. Todos los platos llegaron a la vez, nos preguntaron antes de comenzar si no podíamos tomar algo (lógico en un menú que no viene escrito) y llegaron perfectamente de temperatura a la mesa, con tiempo de espera casi nulo entre los entrantes, y muy breve entre entrantes y segundos platos.

El primer postre tenía tal cantidad de elaboraciones que no las puedo recordar todas: algo así como pudin de chocolate y café, helado de aguardiente, virutas de chocolate. Mejor os dejo la foto. Muy, muy bueno.

El segundo postre, no tan innovador y mucho menos elaborado, se llamaba "tarta de queso al revés". Presentado en un vaso de chupito con la crema de frambuesas, el queso y encima la base de galletas desmenuzadas.


Tomamos dos botellas de El Rincón (Marqués de Griñón) vino que personalmente me encanta. Bien el servicio del vino del primero, un fallo grande en el servicio de la segunda botella que no no dieron para probar. No entiendo el servicio de sala que presupone que si una botella está bien todas las demás tienen que salir buenas. Lo siento, pero en mi pequeña bodega a veces tengo sorpresas. Otro detalle que no me gusta es que no nos dejen la botella en la mesa, sino que nos sirvan, manías que tiene uno.

Finalmente un gin-tonic, escogiendo entre una gran variedad de ginebras, bien preparado, aunque lo traen totalmente preparado de la barra. Sinceramente, preferiría que lo preparasen en mesa. No es por nada, pero...

domingo, 20 de septiembre de 2009

Restaurante el Mercadito

Entre la oferta gastronómica de Santiago encontramos El Mercadito, de Gonzalo Rey, en la calle Galeras 18 (reservas al tfno 981574239) Es esta mi tercera visita al restaurante, aunque de las anteriores ya había pasado más de un año. A la entrada encontramos una sala con sofás pero sin barra ni servicio, con lo que se hace un poco raro estar allí sentado esperando por el resto de comensales. Ya en sala tenemos un comedor acogedor con velas en las mesas y luces indirectas, y vista directa a la cocina.
Este sábado hemos disfrutado del menú degustación, que estaba compuesto por:
- como entrante zamburiñas a la plancha con crema de boletus. Bien realizada la crema, y una combinación de sabores acertada.
- como primeros platos nos pusieron un tomate relleno de brandada de bacalao. Para mi gusto excesivamente suave la brandada, pero supongo que será porque el bacalao es un plato que no suele dejar indiferente a la gente, y de este modo se evitan problemas con un sabor demasiado acentuado.
- otro de los primeros fue una navaja sobre crema de foie y espuma de limón. A priori parece un plato donde los sabores se van a matar, pero para mi resultó interesante el contraste de la acidez de la espuma, la intensidad del foie y el sabor tan especial que tienen las navajas, que en este caso estaba cocinada en su punto. Un buen plato.
- entre los primeros y los segundos nos pusieron un huevo con crema de patata y pisto. Me resultó indiferente. No destaca por su punto de cocción (a mi me gustaría un poco menos hecho) ni por la combinación de sabores, más viniendo tras el fantástico plato de navaja.

De segundos platos sirvieron una merluza de Celeiro con mahonesa de albariño y allada. La merluza en su punto de sal y cocción, pero la allada y las aceitunas negras que tenía debajo la merluza no dejaban apreciar la mahonesa de albariño, por lo que se la podían haber ahorrado. Además, para mi gusto las aceitunas no encajan en el plato, simplemente no las entiendo ahí.
El otro segundo fue una ternera estofada al vino tinto, muy buena, casi tanto como una carrillera de ternera estofada que habíamos tomado en nuestra anterior visita.
En cuanto a los postres una crema de arroz con leche con toffe muy bien elaborada, y un milhojas con crema de vainilla de Tahití.
El servicio algo lento en los tiempos, como la espera por una segunda botella de vino, pero correcto por lo demás. El único pero que le puedo poner a la comida es la espera de más de 10 minutos entre el huevo y el pescado, más teniendo en cuenta que en esos momentos en el restaurante sólo estábamos nosotros (mesa de 7 personas) y una mesa de 2.
El servicio del vino correcto, a buena temperatura y en copa adecuada, ofreciendo decantarlo.
El precio del menú es de 45€ por persona, que con bebidas y café se fue a 55€.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Brasería A Grella, Santiago


El último fin de semana de agosto visitamos la brasería A Grella en As Cancelas, muy cerca del cuartel de la Guardia Civil de Santiago. El local está en el edificio de servicios del camping de As Cancelas en un bonito local de techos altísimos y corte totalmente moderno.
Una carta bastante amplia permite perderse un poco y encontrar algunos paltos poco habituales en las braserías y churrasquerías, como la tempura de verduras, bien elaborada, abundante y a muy buen precio, o el foie com mermelada de manzana, con una buena pieza de foie micuit y acompañamiento bien escogido.
En cuanto a los segundos nos decantamos por las carnes, tomando una parrillada para tres (éramos cuatro) El acompañamiento muy bueno, pues aparte de las consabidas patatas fritas viene con verduras a la plancha dispuestas sobre media patata asada. Las carnes bastante bien de punto, muy buenas las de cerdo ibérico y bien el resto.
Impresionantes los postres, dignos de probar, y contenidos de precio.
En cuanto a la carta de vinos la que uno puede esperar en una brasería, sin salirse de los habituales.
El precio contenido, no llega a 30€ por persona, con lo cual parece una buena opción en estos tiempos.

Restaurante Pazo Lagar



El restaurante Pazo Lagar se encuentra en Vilaxoán, en la zona alta del pueblo, al lado de la carretera que une Vilagarcía copn Cambados. Ocupa una preciosa casa señorial -Pazo de Sobrán-, con unos jardines bien cuidados y una decoración en sala en general acorde con la construcción (las neveras de los vinos desentonan en ese ambiente, pegados al antiguo lagar.
En carta una variedad asombrosa de platos, por lo que no se puede entrever las especialidades de la casa, además de resultar sospechoso que se pueda manejar con esa cantidad de platos (ver carta)
En esta primera visita nos decantamos por los pimientos del piquillo rellenos de marisco, que para mi gusto resultaron de lo más insulso. El sabor de los mariscos venía enmascarado por un exceso de bechamel. Otro primero fue el revuelto de erizos con tetilla, que estaba bien en elaboración y cantidad. Sin duda el mejor plato de la cena.
En cuanto a los segundos yo me decanté por la merluza rellena de vieiras, que realmente era rellena de vieira. El trozo que me pusieron era una ración no excesivamente abundante, y con gran exceso de acompañamientos: patata cocida, grelos, salsa de almendras y un montoncito de brotes de soja y zanahoria rallada de lata con un alkekenje (physalis) por encima. Incomprensibles acompañamientos que enmascaraban los sabores de merluza y vieira.
Isabel tomó un magret de pato a la naranja, hecho en total exceso que no resultaba nada jugoso, con un acompañamiento de patatas fritas similares a las del MacDonalds.
Varias cosas me llamaron la atención sobre la cocina:
- para mi adolece de criterio a la hora de organizar la carta. Pretenden ofrecerlo todo, y eso va reñido con la calidad.
- los puntos de cocción desajustadísimos en el caso del magret, un fallo tremendo para cualquier restaurante.
- el acompañamiento en todos los platos de los brotes de soja y la zanahoria, que no sólo desentonan, sino que empobrecen los platos.

Después en el postre pedimos una tarta de nueces con arándanos que resultó interesante, con el revuelto lo mejor de la comida.
En cuanto a la carta de vinos se ve centrada en los gallegos albariño y ribeiro y en riojas y riberas, por lo que adolece de innovación y variedad de uvas.

El precio elevado para lo que resultó ser la comida, por encima de 40€ por cabeza con vino rioja Campillo.