jueves, 9 de septiembre de 2010

Restaurante Broa, san Martín Pinario

En el recién estrenado hotel San Miguel se encuentra el restaurante Broa, que ofrece una comida creativa con raíces gallegas en muchos de sus platos. En un entorno precioso encontramos un coqueto restaurante, con una sala muy bien iluminada y una terraza estilo zen.

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La carta se compone de 8 primeros, varias ensaladas, y cinco pescados, cuatro carnes y varias carnes al carbón. En esta visita éramos cuatro comensales, y de primero tomamos el carpaccio de boletus con lascas de parmesano y la terrina de foie con mermelada de pera y orejones, servida con tostas de man de maiz (pan de broa. Bien elaborados y abundantes raciones. De segundo probamos el bacalao al estilo Broa, servido sobre una tostada de pan de maiz, con pimientos y patatas panadera, el magret de pato con setas manzana y albaricoques, las carrilleras de ternera y el solomillo. De postre helado de chocolate grand cru 72% cacao, mousse de plátano con helado de chocolate y copita de casta diva.
El vino fue un Mestizaje (D.O. Valencia)
La comida deliciosa, raciones abundantes a precios contenidos, con buenos puntos de cocción. En cuanto al vino ahí viene la pega del local. Servicio inexistente, simplemente abren la botella y la dejan en la mesa. Me ha sorprendido gratamente la cocina y he quedado desencantado con el servicio y el servicio del vino.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Langostinos crujientes con crema de aguacate

Este entrante es una versión de la Pauleta del restaurante Pic Nic de Zaragoza (

Calle de Laguna de Rins 10) En mi caso lo acompaño de la salsa de aguacate que ya expliqué en otra entrada.
Para el langostino crujiente necesitamos:
  • Langostinos
  • Maiz tostado triturado
  • Aceite
  • Sal
Es muy sencillo: pelamos los langostinos y los ensartamos en brochetas de madera. Salamos ligeramente y pintamos con un poco de aceite. Después los rebozamos con el maiz triturado y freimos un minuto en freidora.
Para acompañar disponemos la salsa en una copa, y en este caso adornamos con una reducción de Pedro Ximénez, un toque dulce que le da un contraste muy rico.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Alitas adobadas al horno

Este invento surgió por pura  necesidad: había encargado que me trajesen unas alitas de pollo para hacerle el plato preferido de Antía -sopa- y me aparecen con casi una docena de alitas. ¿Qué hacer en ese caso? Inventar algo para cocinarlas, e intentar hacerlo de la manera más sana posible.

Ingredientes:
  • Alitas de pollo, pero sólo el trozo que está pegado al cuerpo del pollo, que tiene más carne.
  • Salsa de soja: 4 cucharadas
  • Salsa Worcester: una cucharadita
  • Sal
  • Pimienta
  • Una cucharadita de mostaza de Dijon
  • Pan rallado
  • Aceite, para hornear
Vamos a preparar las alitas de pollo, y para ello vamos retirando la carne raspando con un cuchillo desde la cabeza del trozo de la alita hasta la base. Así nos queda toda la carne hacia un lado, dejando el hueso limpio.
Maceramos ahora durante 10 minutos en la mezcla de soja, worcestershire y mostaza, añadiendo sal y pimienta al gusto. 
Precalentamos el horno a 180º y pasamos las alitas por pan ralldo. Las disponemos un una bandeja de horno y pintamos con un poco de aceite de oliva. Horneamos unos 15 minutos y listo.

martes, 31 de agosto de 2010

Crema de coliflor con marisco

En esta entrada voy a comentar cómo hago uno de mis entrantes favoritos: crema de coliflor con marisco y aceite de perejil.
Los ingredientes son:
Para la crema de coliflor
  • Coliflor
  • Nata
  • Leche
  • Aceite
  • Sal y pimienta al gusto
Para el aceite de perejil
  • Perejil
  • Aceite
  • Sal
Realización:
Cocemos la coliflor, preferiblemente al vapor durante 25 minutos, para que se pueda trabajar en crema facilmente. Si queremos suavizar el sabor le podemos añadir patata o calabacín. Después trabajamos con la batidora hasta conseguir una crema, con textura más suave que un puré. Para ello le añadimos un chorro de aceite, un chorro de nata y leche. Si queremos suavizar le podemos echar un chorro de agua o parte del agua de cocción.
Para el aceite de perejil simplemente picamos el perejil toscamente y lo batimos con el aceite. Colamos y reservamos en un biberón.

En cuanto al marisco, se podría echar carne de cangrejo, de centollo, berberechos abiertos -creo que es como más me gusta- o un poco de tartar de bonito u otro pescado marinado.
Montaje del plato:
Disponemos en una copa la crema de  coliflor, sobre ella el marisco o pescado que hayamos elegido y terminamos con un chorrito de aceite de perejil.

Si queremos mejorar el plato podemos poner en el fondo un poquito de tapenade de aceitunas o simplemente unas aceitunas negras muy picadas. Delicioso.

Crudités con salsa de aguacate y salsa de mostaza

Para esta receta prepararemos las verduras en bastoncitos, y alguna salsa para acompañarlas. En este caso he hecho bastoncitos de zanahoria, calabacín y pimiento, pero muchas otras verduras servirían también.
Para la salsa de mostaza:
  • Dos cucharadas de mostaza.
  • Un chorrito de agua
  • Un pocillo de aceite de oliva
  • Un par de cucharadas de zumo de limón
  • Una cucharada (o  más, al gusto) de vinagre.
  • Una cucharada de mayonesa de bote
  • Pimienta.
Ponemos todo en el vaso de la batidora, aplicamos la maquinaria y listo.

Para la salsa de aguacate:
  • Un aguacate pequeño
  • Un par de cucharadas de zumo de limón.
  • Pimienta
  • Un toque de salsa worcester
  • Cilantro picado
  • Mayonesa de bote (al gusto)
También en este caso aire de batidora y listo.

Masa de pizza

Vamos a empezar con alguna de las recetas que más me gusta hacer, y en esta primera entrada explicaré cómo hago la masa de pizza.
Normalmente no pensaríamos en hacer la masa de la pizza, ya que en el supermercado podemos encontrar algunas refrigeradas que están bastante decentes. De todos modos, si probáis a hacerla veréis que sale realmente barata y muy, pero que muy buena.

Los ingredientes:


  • Harina de panadería (500g)
  • Levadura de panadería (media pastilla)
  • Agua
  • Sal
  • Aceite de oliva (al gusto)

Haremos un volcán con la harina, y por otro lado disolvemos la levadura en un poco de agua tibia. Iremos añadiendo agua al interior del volcán hasta incorporar toda la harina. Cuando llevemos parte del agua incorporada verteremos la levadura disuelta y posteriormente la sal. Notaremos que no necesita más agua cuando hayamos incorporado toda la harina, y la masa se despegue facilmente de nuestros dedos. Conseguiremos entonces formar una bola como la de la foto:

Después añadiremos un chorro de aceite de oliva virgen y amasaremos, en este caso coblando la masa sobre sí misma varias veces, hasta conseguir que resulte facilmente moldeable.









Finalmente la dejaremos reposar en un sitio calentito. Yo la hago antes de irme a currar por la mañana y la extiendo al volver a casa, pasa como 5 horas levedando, con lo que después resulta muy esponjosa. Un mínimo de dós horas está bien. Para levedar es conveniente untar con aceite el recipiente, para que sea más fácil extraer la masa después.

Cuando vayamos a cocinar la pizza podemos preparar una placa de horno con papel antiadherente, y extender la masa a mano sobre una superficie plana. no uséis rodillo, pues perderá la textura y quedará más apelmazada. Con las cantidades que doy será más que suficiente para una bandeja de horno y preparar algo más como una calzone o similar.
En cuanto al relleno: tomate, mozarella fresca, y lo que se os ocurra!

A disfrutar!

Casa Eslavín (Becerreá)

De vuelta de una "excursión" a la quiromasajista de La Bañeza, para ver si componía el aparato digestivo del enano, nos coincidió parar en Becerreá. Dado el desconocimiento total de los restaurantes de la zona, paramos en uno de los dos que encontramos en el centro del pueblo, Casa Eslavín. Al entrar evidencia ser un local venido a menos, que debió disfrutar de tiempos mejores cuando la carretera aún era carretera, antes de convertirse en autovía. La suciedad parecía ser una de las marcas caracterísitcas de la casa, con decenas de moscas muertas en el alféizar, o con unos extintores cubiertos de una capa de telas de araña y polvo.
Resultamos ser los únicos comensales a esa hora, en torno a las tres de la tarde. Un par de parroquianos tomaban el café en la barra, charlando con el dueño del local. Nos atendió -más bien se situó frente a nosotros- una camarera a la que no le escuchamos más de tres palabras durante todo el tiempo que estuvimos en el local. Evidentemente no le gustaba su trabajo.

En el menú tenían de primero calamares o caldo, y de segundo albóndigas o chuleta de cerdo. Salvo el caldo probamos de todo, y debo decir que estaba realmente sabroso. Isabel se atrevió con las albóndigas, que fue la comida que tomaban los dueños del local cuando ya nos marchábamos. Pan, bebida, postre -fruta o yogur, qué típico- y café, éste realmente fuerte, por un total de 10 euros.

Uno de los sitios peculiares donde uno cae sin preguntar, y que cuando viajo por ahí me pregunto cómo son capaces de sobrevivir.